Cine y discapacidad

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Visibles o invisibles

Los discapacitados en el cine

El interés por lo humano

La búsqueda de la normalización

Lectura: La muerte de Gaby Brimmer 

Algunos términos

Sugerencias didácticas

Planta 4ª

Los mejores años de nuestra vida

El regreso

El hombre elefante

Gaby, una historia verdadera

Piedras

Yo soy Sam

Me llaman radio

León y Olvido

         

Estreno 2005

 

León y Olvido

España. 112 min. Color

Director: Xavier Bermúdez

Producción: Óscar del Caz, Beatriz Navarrete y Xavier Bermúdez.

Música: Coché Villanueva.

Fotografía: Alfonso Sanz Alduán.

Montaje: Javier Alberto Correa Harley.

Dirección artística: Rodrigo Roel.

Intérpretes: Marta Larralde (Olvido), Guillem Jiménez (León), Gary Piquer, Jaime Vázquez, Mighello Blanco, Rebeca Montero, Nerea Barros, Laura Ponte.

Sinopsis: Olvido es una mujer de veintiún años. León, su hermano, tiene el síndrome de Down. Hace cuatro o cinco años que quedaron huérfanos, y como única herencia les quedó el alquiler de la casa en la que viven y un viejo coche.

Entre ellos comienza a desarrollarse, de un modo cada vez más desesperado, un conflicto: Olvido quiere que León acepte ir a un internado o vaya y venga solo de la escuela y se ocupe de sus cosas y de algunas tareas de la casa como mal menor; León intenta que las ocupaciones, responsabilidades y tareas sean las menos posibles y que su hermana se ocupe en cuerpo y alma de él.

La desesperación de Olvido va en aumento y la tenacidad de León será continuamente puesta a prueba. A ambos les esperan situaciones muy extremas de las que será difícil que salgan indemnes.

Visibles o invisibles

Las personas discapacitadas siempre han estado representadas en el cine, y cada vez más, con mayor fuerza.. No obstante, este lenguaje global ha tratado al discapacitado de forma desigual presentándolo, en una gran parte de la filmografía, tanto como ser marginal, deforme y malvado, como el bonachón incapaz de hacer daño a nadie. En el correr de los años, el cine ha avanzado en sus lenguajes promoviendo una figura del discapacitado, cada vez más acorde con el sentido que tienen y aportan  a la sociedad, tomando de la sociedad los modelos que esta provee. Sin embargo, el peor maltrato que sufren los discapacitados en el cine es que no se les ve, salvo excepciones,  como cualquier persona.

El cine y otros medios de comunicación no representan fielmente la realidad. En el tema de la discapacidad, con demasiada frecuencia se cometen omisiones y se fomentan prejuicios, se mantienen y se alientan actitudes negativas e injustas. Bien es verdad que el cine, también, ha presentado, con mejor o peor fortuna, con lenguajes mejor o peor empleados, al discapacitado como protagonista, presentando a la sociedad problemas que de otra forma no se hubiera conocido y tal vez ni siquiera atisbado, con personas discapacitadas que por lo general son ocultadas.

No se puede dudar del poder de los medios. Las asociaciones de discapacitados luchan constantemente porque los medios reconozcan su derecho a ser vistos como el resto de los integrantes de la sociedad. En algunos programas de televisión se les coloca en la última fila del plató, o se les coloca de comparsas o como objetos de observación.

La batalla de los colectivos de discapacitados está por hacerse presentes en los medios, dejar de ser «invisibles», ya que ello significa existir en el pensamiento de los demás. «lo que no aparece en televisión no existe para la mayoría de los ciudadanos». El aparecer en los medios con «objetividad informativa» y tener la posibilidad de hablar en ellos con voz propia y haciendo llegar a la sociedad mensajes normalizadores sobre la discapacidad.

 

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Los discapacitados en el cine

 

Desde siempre el cine trató el tema de los discapacitados. Recordemos El jorobado de Notre Dame, en 1923 de Worsley, Luces de la Ciudad (City lights), en 1931, de Charles Chaplin o Freaks/La parada de los monstruos, de Tod Browning, en 1932.

Sin embargo, el discapacitado entra de lleno en el cine con el fin de elogiar a los héroes de guerra y levantar la moral el pueblo norteamericano durante la segunda guerra mundial. Muchos soldados regresaban mutilados y era necesario hacer ver que se podían vencer todos los obstáculos sin ayuda, sólo con sus propios recursos. 

Se hizo así un cine con personajes que habían perdido alguno de sus miembros, pero no la ilusión. En 1947, la Academia de Hollywood concedió varios Oscar a la película Los mejores años de nuestra vida, de William Wyler. Dos de ellos (el Oscar al mejor actor secundario y otro especial por su ejemplo a todos los veteranos de guerra), fueron para Harold Russell, que representó el papel de Homer Parrish, un veterano de guerra que volvía con las dos manos ortopédicas. Russell, que había perdido las dos manos en 1944, en un accidente con TNT, mientras entrenaba a paracaidistas, se convirtió en símbolo de valor y coraje para los norteamericanos y fue durante muchos años presidente del Comité Presidencial de Empleo para los Discapacitados.

Otras películas fueron más duras, como Hombres, en 1950, de Fred Zinneman, con Marlon Brando como parapléjico protagonista, Johnny cogió su fusil, en 1971, de Dalton Trumbo, que tuvo un importante éxito de crítica y público. En este caso la discapacidad se utiliza fundamentalmente como una metáfora de los horrores de la guerra.

Sin embargo la mayoría de las películas de aquella época han contribuido a aislar a los personajes discapacitados de sus semejantes, al presentar a las personas con discapacidad como individuos extraordinarios que luchan contra lo imposible, como personajes violentos y autodestructivos o como personajes extraordinariamente bondadosos y llenos de inocencia, silenciando los verdaderos problemas sociales y haciendo al discapacitado «invisible» para el gran público.

Recordemos un film como El milagro de Ana Sullivan (The miracle worker), en 1962, dirigida por Arthur Penn, con un guión de Helen Kéller, en el que cuenta parte de verdadera historia de la niña (Helen Keller), sorda y ciega que aprende a comunicarse y hablar, gracias al apoyo de su institutriz Ana Sullivan. La película fue un éxito y recibió el oscar a la mejor actriz para Anne Bancroft.

También marcó un hito la producción de El Regreso (Coming Home), en 1978, de Hal Sabih, una película protagonizada por Jon Voight en el papel de un veterano de la Guerra del Vietnam con paraplejia, y Jane Fonda, que abandona a su marido para irse con él. La discapacidad en este caso no es ignorada ni constituye el eje central o motivador de la trama. Las principales diferencias entre el protagonista y el marido de Jane Fonda son su actitud ante la guerra y ante las mujeres, y no la discapacidad. La relación de Voight y Fonda en El Regreso no es la del paciente y la enfermera, sino la de un hombre y una mujer en una situación nueva para ambos. El mensaje que la película transmite es que las personas con discapacidad pueden ser adultas, ingeniosas, interesantes, divertidas y sensuales como cualquiera. Voight y Fonda obtuvieron, respectivamente, los Oscar al mejor actor y a la mejor actriz en 1978.

 

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El jorobado de Notre Dame (1923)

Luces de la Ciudad (1931)

Freaks/La parada de los monstruos (1932)

Johnny cogió su fusil (1971)

Los mejores años de nuestra vida. The best years of our lives

EE.UU. 1946. 172 min. B/N

Dirección: William Wyler

Montaje: Gregg Toland

Guión: Robert E. Sherwood basado en Glory for me, de McKinlay Kantor.

Música: Hugo Friedhofer

Intérpretes: Fredric March (Al Stephenson), Dana Andrews (Derry), Harold Rusell (Homer Parrish), Myrna Loy (Milly Stephenson), Teresa Wright (Peggy Stephenson), Virginia Mayo (Marie Derry), Hoagy Carmichael (Butch Engle).

 

Sinopsis: Historias, reencuentros, desilusiones y alegrías que sufren algunos combatientes norteamericanos al regresar a casa después de la guerra. Al final de la Segunda Guerra Mundial, tres soldados americanos regresan a su ciudad natal. Un sargento de familia rica se instala como vicepresidente de un banco; un capitán de origen humilde abandona a su frívola esposa, que lo encuentra poco atractivo sin uniforme, y consigue trabajo como vendedor en un almacén, y un marinero, quien ha perdido ambas manos en batalla, encuentra enormes dificultades en readaptarse dentro de su medio pequeño-burgués. El ajuste de los tres a la nueva situación es traumático en todos los sentidos y sin ningún tipo de halo heroico.

 

Premios: Oscar. Mejor guión adaptado 1946, Oscar. Mejor actor de reparto 1946, Oscar. Mejor director 1946, Oscar. Mejor actor 1946

Oscar. Mejor película 1946

 

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El regreso. Coming home

 

EE.UU. 1978. 128 min. Color

Director: Hal Ashby

Montaje: Haskell Wexler

Guión: Waldo SALT, Nancy Dowd, Robert Jones

Intérpretes: Jane Fonda, Jon Voight, Bruce Dern, Penelope Milford, Robert Carradine, Robert Ginty

Sinopsis:

El capitán Bob Hyde parte para la Guerra del Vietnam. Sally, su esposa, se apunta voluntaria para trabajar en un hospital de parapléjicos, donde conoce a Luke, un joven soldado paralítico, del que se enamora. Cuando Bob regresa del frente, Sally se ve forzada a elegir entre su esposo y su amante. Las consecuencia de su acción serán dramáticas.

Premios:

Oscar. Mejor guión original 1978

Oscar. Mejor actriz 1978

Oscar. Mejor actor 1978

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El interés por lo humano

 

El hombre elefante (Elephant man), en 1980, de David Lynch, sobre la verdadera historia de John Merrick, el «monstruo de la era victoriana», era exhibido en un circo ambulante, hasta que un joven médico extrajo de su deforme máscara una personalidad estrañamente dulce. Tuvo 9 nominaciones al oscar

Una película representativa en los años 80 es Hijos de un dios menor (Children of a Lesser God), de John Seale, nominada para varios premios de la Academia en 1986 y por la cual Marlee Matleen obtuvo el Óscar a la mejor actriz. La acción transcurre en un colegio para sordomudos, en el que los problemas habituales en cualquier centro de enseñanza se ven agravados por la necesidad de mantener un difícil equilibrio en el trato con jóvenes acostumbrados al aislamiento. Cuando, además un profesor se siente fuertemente atraído por una de sus alumnas, la situación se complica por las reacciones de la muchacha, hostiles en un principio y, casi siempre, imprevisibles.

Recordemos también Mi pie izquierdo (My left food), película irlandesa de 1989, de Jim Sheridan, la historia de un pintor parapléjico que utiliza el pie para pintar.

No hay que olvidar tampoco Rain Man, en 1988, de Barry Levinson, con Dustin Hoffmanen el papel de un autista utilizado por su hermano, un vividor se alegra de la muerte de su padre porque espera heredar su fortuna.

En la década de los 90, una serie de películas llevan al discapacitado a las cimas del cine: Forrest Gump, en 1994, De Robert Zemeckis. Sobre un chico, interpretado por Tom Hanks, con deficiencias mentales no muy profundas y con alguna incapacidad motora, que llegará a convertirse en héroe durante la Guerra del Vietnam. La película se vio galardonada por 4 oscar.

En 1988 se realizó la película Un mundo a su medida (The Mighty), de Peter Chelsom, en la que un niño dotado de una prodigiosa inteligencia, pero con graves problemas físicos. Se une a otro de escasas luces pero de gran fuerza. Por separado son débiles, pero juntos un auténtico cóctel de fuerza e imaginación capaz de hacer frente a todo. Ambos se ayudarán continuamente y vivirán múltiples aventuras.

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El hombre elefante (1980)

Hijos de un dios menor (1986)

Rain Man (1988)

El hombre elefante. Elephant man

Reino Unido, EE.UU. 1980. 125 min. B/N

Director: David Lynch

Montaje: Freddie Francis

Guión: Christopher DeVore, Eric Bergren, David Lynch

Música: John Morris

Intérpretes: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud

Sinopsis: John Merrick, el «monstruo de la era victoriana», era exhibido en un circo ambulante, hasta que un joven médico extrajo de su deforme máscara una personalidad llena de matices y de sentimientos. La ambientación y el tratamiento de este hecho, absolutamente real y documentado por la ciencia de la época, está realizado con mucho rigor y seriedad.

Nominaciones al Oscar 1980: Mejor guión adaptado, Mejor actor 1980, Mejor película

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Interesante Web de la Universidad de Granada

El hombre elefante

La búsqueda de la normalización

 

En 1987, una interesante película fue Gaby, una historia verdadera (Gaby, a True Store), de Luis Mandoki, adaptación de la biografía de Gabriela Brimmer, poetisa y escritora que nació con una parálisis cerebral que le impedía cualquier movimiento o expresión menos su pie izquierdo. En este film se tiene en cuenta el amor y las relaciones sexuales, al mismo tiempo que es un alegato contra la invisibilidad de lo discapacitados ya que aboga por una integración total en la sociedad.

En 1997, Pedro Almodóvar dirigió Carne trémula, una historia en la que un policía tetrapléjico interpretado por Miguel Bardem tiene un relevante papel.

Ya en el 2000 Jean-Pierre Sinapi realizó en Francia Nacional 7 (Nationale 7), sobre un joven que padece una enfermedad muscular vive en una residencia para discapacitados cerca de la Nacional 7. tener en cuenta los deseos sexuales del protagonista constituye el núcleo fundamental de la trama. Obtuvo premios en Berlín y San Sebastián.

Lars von Trier realizó en 2000 Bailando en la oscuridad (Dancer in the dark), una durísima película en la que una inmigrante checa y madre soltera que va quedando sin vista se decide a ahorrar todo el dinero necesario para asegurarle a su hijo una operación antes de que sufra el mismo mal.

Pedro Almodovar realizó en el año 2000 la película Hable con ella, un drama sobre la comunicación e incomunicación. Una mujer en coma es el símbolo de mayor relevancia para presentar la necesidad de comunicación, también hacia aquellos que aparentemente están incapacitados para ejercerla.

En 2001 Ramón Salazar realizó en España, Piedras, la historia de cinco mujeres, una con parálisis cerebral, y las relaciones que se establecen entre ellas.

Una interesante película de 2001 es Yo soy Sam (I am Sam), de Jessie Nelson, en la que Sean Penn interpreta a un discapacitado que defiende con fuerza quedarse con la custodia de su hija, un niña de siete años de edad, la misma que él tiene mental.

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Bailando en la oscuridad (2000)

Gaby, una historia verdadera. Gaby, a True Story

EE.UU. 1987. 105 min. Color

Dirección: Luis Mandoki

Guión: Luis Mandoki, Martin Salinas, Elena Poniatowska

Intérpretes: Rachel Levin, Liv Ullmann, Norma Aleandro, Robert Logia, Robert Beltran, Lawrence Monoson, Tony Goldwyn

Sinopsis: Adaptación de la biografía de Gabriela Brimmer, poetisa y escritora que nació con una parálisis cerebral que le impedía cualquier movimiento o expresión, salvo su pie izquierdo. Gracias a la ayuda de una empleada mejicana analfabeta, que aprendió a leer y escribir junto a la niña,  Gabriela accedió a toda su educación, incluida la universitaria. La película, rodada en gran medida junto a discapacitados -los actores principales no lo son- de Cuernavaca (México), es un canto reivindicativo a la normalización educativa, sexual y social de los discapacitados. Norma Aleandro, la actriz argentina que interpreta el papel de empleada, fue nominada por su papel en esta película al oscar para mejor actriz de reparto en 1987.

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   Imágenes reales de Gabriela Brimmer

 

«Me gustaría poder decir al final de mi vida,

que estuve agradecida de haber vivido

y luchado por una causa noble

como "la libertad del hombre".

Yo que estoy encadenada a esta silla

yo que estoy presa dentro de un cuerpo

que no responde.

Haber amado al hijo y al amigo

y cantado canciones cuando se va la tarde».

 

 

Lectura: La muerte de Gaby Brimmer 

Elena Poniatowska  

Lo más admirable de Gaby Brimmer era su voluntad absoluta para vencer su enfermedad. Nació el 12 de septiembre de 1947. Hija de Miguel y de Sari Brimmer, pesó tres kilos 100 gramos. Era una niña rubia de delicadas facciones. Sari y Miguel habían tenido un hijo perfectamente sano dos años y medio antes, David. Cuando la llevaron a la casa, David se puso de puntitas junto a la cuna para ver qué regalo le habían traído, qué sorpresa yacía tras el velo de tul. Al apartarlo vio que la niña se hacía arco de la cabeza a la punta de los pies. Entonces Sari descubrió junto a su hijo algo totalmente desconocido para ambos: los espasmos de la parálisis cerebral.

De muy niña, cuando Gaby deseaba ir de un lugar a otro y no había nadie junto a ella, se arrastraba en el piso hasta sacarse ampollas. Luego vino Florencia Morales Sánchez y a partir de los cinco años Gaby vivió parapetada tras Florencia, su nana, quien la protegió de las miradas de los curiosos envolviéndola en su abrazo. Así, envuelta en los fuertes brazos de Florencia, ¿quién podría hacerle más daño a Gaby que su propia enfermedad? Pocas tan terribles, tan minimizantes como la parálisis cerebral. Pocas con mayor poder en contra del espíritu del hombre. El cuerpo es una cárcel, un manojo de nervios, células y tejidos entreverados que no responden. El cerebro ordena, la mano no obedece, y si lo hace es en una forma tan patética y descontrolada que más valdría que no se hubiese movido. Por eso es fácil para un paralítico cerebral pasársela en duermevela, dejarse ir, flotar.

Gaby Brimmer, la gaviota, escogió la lucha. Con el único miembro de su cuerpo que le respondía, el pie izquierdo, siempre descalzo, aprendió a señalar en un tablero colocado a los pies de su silla de rueda las letras del alfabeto y así formar palabras que se convertirían en ideas. Así pudo comunicarse con los demás, y lo más importante y notable, imponerse a los demás. Tan es así que logró hacer su primaria, su secundaria y asistir a la UNAM.

La admirable Florencia la acompañó en todo momento. La cargaba, la sacaba del automóvil, la sentaba en la silla de ruedas y asistía a clases con ella. Hasta aprendió a manejar un automóvil para poder llevar y traerla. Gaby se enojaba cuando alguien decía que era Florencia quien hacía las tareas, la que resolvía los problemas. Florencia no tuvo vida propia por vivir la vida de Gaby. Su entrega fue absoluta. Y cuando Gaby decidió adoptar a una niña, Alma Florencia, la nana se hizo cargo no sólo de Gaby sino de la recién nacida Alma.

Muerta a los 52 años de un paro cardiaco, Gaby conoció días de gloria, primero con un libro autobiográfico, Gaby Brimmer, que publiqué en la editorial Grijalbo, y luego con la versión fílmica de este libro realizada en Hollywood, dirigida por Luis Mandoki, con la sueca Liv Ulmann, la argentina Norma Aleandro ­maravillosa actriz de Historia oficial­ y la estadunidense Rachel Levin, que incluso llegó hasta a parecerse físicamente a Gaby. La película fue filmada en Cuernavaca con la participación de varios miembros, hombres y mujeres, de APAC, la Asociación por Parálisis Cerebral fundada por Carmelina Ortiz Monasterio, quien ha llevado a cabo una tarea titánica y le ha hecho el bien no sólo a los discapacitados sino a sus madres, a las que saca de su desesperación y su marasmo, al crear para ellas talleres de baile, gimnasia, costura, cocina... oficios diversos que han hecho que familias enteras recuperen su alegría de vivir y sobre todo no escondan ni se avergüencen de sus discapacitados.

Con el título de Gaby Brimmer. A true story as toold to Luis Mandoki, el director filmó su historia, pero el título resulta una falacia, porque Mandoki se enteró de la vida de Gaby mediante el libro y la mayor parte de las escenas están tomadas directamente de éste. Era difícil que Gaby se inventara otra biografía. De por sí la historia de su vida es lo suficientemente impactante.

Cuando apareció el libro de México en diciembre de 1979, de la noche a la mañana Gaby conoció un éxito espectacular y a su casa ubicada en la calle de Las Flores acudieron muchísimas personas en busca de su ejemplo y de su fortaleza. Jóvenes y viejos, mujeres y ancianas, madres de familia con niños problemáticos... Una verdadera corte de los milagros se instaló a las puertas de su casa para verla y recibir sus enseñanzas, y sobre todo contagiarse con su inquebrantable tenacidad. Gaby empezó a dar conferencias, asistir a congresos médicos, inaugurar actos en centros culturales, encabezar grupos de discapacitados, apadrinar obras de teatro, planear guiones de posibles películas, crear centros de lectura y talleres literarios. Un club de fans se formó en torno de ella. Hasta viajó a Cuba, invitada por admiradores.

Sin embargo, nada más efímero que la celebridad. Al cabo de los años, Gaby volvió a encontrarse a solas con su extraordinaria nana, Florencia, y su hija, Alma Florencia. Publicó un libro de cartas, también en Grijalbo, y otro de impresiones y poemas que no conoció el éxito del libro anterior. Gaby Brimmer consta de tres largas entrevistas que sostuve con la madre, Sari Brimmer; la nana, Florencia Sánchez Morales, y la propia Gaby, que quiso incluir en el volumen su poesía escrita a lo largo de los años:

«Me gustaría poder decir al final de mi vida,

que estuve agradecida de haber vivido

y luchado por una causa noble

como "la libertad del hombre".

Yo que estoy encadenada a esta silla

yo que estoy presa dentro de un cuerpo

que no responde.

Haber amado al hijo y al amigo

y cantado canciones cuando se va la tarde».

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Piedras

 

España. 2001. Color

Director: Ramon Salazar

Montaje: Teresa Font

Fotografía: David Carretero

Guión: Ramon Salazar

Música: Lucio Godoy

Intérpretes: Antonia San Juan, Najwa Nimri, Victoria Peña, Mónica Cervera, Ángela Molina, Enrique Alcides, Daniele Leoti, Lola Dueñas, Maria Casal, Nacho Duato

Sinopsis: Historia de cinco mujeres y las relaciones que se establecen entre ellas a través de los pies y los zapatos. Todas ellas son dependientes de su entorno y en cierta forma se van liberando. Los diversos personajes se entremezclan, se agitan, se reúnen y se separan en una especie de coreografía sin fin. Anita –con parálisis cerebral- da varias vueltas a la manzana siguiendo a un avión, dibuja sin pausa y se enamora perdidamente de su cuidador, se pierde en la ciudad y al final tal vez encuentra algo de sí misma.

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Los modelos de tratamiento de la discapacidad

 

El modelo tradicional de la rehabilitación

El modelo de la autonomía personal o de la vida independiente

En el primero la persona con discapacidad se ve fundamentalmente como un sujeto de protección o tutela, un ciudadano mantenido perpetuamente en minoría de edad. El problema de la discapacidad se define como un problema del individuo, pues es en su deficiencia y en su falta de destreza donde se localiza el origen de sus dificultades. La solución hay que buscarla, según este planteamiento, a través la intervención profesional de todos los especialistas que constituyen el equipo rehabilitador.

En el segundo, que surge como reacción ante el modelo de la rehabilitación, frente al poder de los profesionales se demuestra que los pronósticos de vida dependiente e institucionalizada  se les asignaban a las personas con graves deficiencias físicas podían ser rotos por ellas mismas.

Un tercer modelo, generado en los últimos años intenta conciliar los dos primeros, armonizando los mejores logros de ambos modelos, en torno a algunas ideas claves como el derecho a la diferencia, la autodeterminación, la accesibilidad, la calidad de vida, la no discriminación y la igualdad de oportunidades.

Se ha producido un importante cambio cualitativo en la concepción de la discapacidad. Los planteamientos tradicionales se van sustituyendo por otros que destacan la identificación y la eliminación de los diversos obstáculos a la igualdad de oportunidades y a la plena participación de las personas con discapacidad en todos los aspectos de la vida. En la actualidad se prima la integración, por encima del objetivo más limitado de la adaptación, como el factor fundamental para permitir la inserción de las personas con discapacidad en la sociedad activa, demandando la inclusión (frente a la exclusión), la independencia y la autodeterminación (frente a la dependencia) y el fortalecimiento (frente a las posturas paternalistas).

 

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Premios

Actores que ganaron un oscar a la categoría de mejor actor

1988. Dustin Hoffman. Rain man.

1989. Daniel Day Lewis. Mi pie izquierdo.

1992. Al Pacino. Perfume de mujer

1993. Tom Hanks. Philadelphia.

1994. Tom Hanks. Forres Gump.

1995. Nicolas Cage. Leaving Las Vegas.

 Oscar a la mejor película.

1988. Rain man.

1989. Paseando a Miss Daysi.

1994. Forrest Gump.

1980. 8 nominaciones a El hombre elefante.

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Algunos términos

Los términos deficiencia, discapacidad, minusvalía, no son sinónimos y es necesario diferenciarlos. La organización Mundial de la Salud y la Carta de Rehabilitación Internacional dicen de ellos:

Deficiencia: Pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica.

Discapacidad: Restricción o ausencia (causada por una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano.

Minusvalía: Situación de desventaja para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que le limita e impide desempeñar un rol que es normal en su caso (en función de la edad, sexo y factores sociales y culturales).

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Sugerencias didácticas

 

En esta página hay elementos suficientes para que sirvan de pistas a un trabajo sobre la discapacidad y la discapacidad en el cine. Es muy importante tener en cuenta el lenguaje que se utiliza para expresarse en términos de discapacidad, minusvalía, etc. No en todos los países existe la misma terminología aunque en los últimos congresos celebrados se van homogeneizando  las formas de expresión. No obstante, la sociedad, y por lo tanto el lenguaje, cambian. Los discapacitados toman cada vez más relevancia y fuerza social y en los medios de comunicación, acercándose gradualmente hacia la «visibilidad total» y a su normalización.

 

a. Podemos comenzar de varias formas alternativas

1. Viendo una de las películas propuestas o alguna otra de las que hay en el mercado. Esto dependerá mucho del nivel y edad de los que participan.

2. Comentando datos de los alumnos o participantes a la sesión de trabajo sobre personas con discapacidad, noticias de los periódicos, barreras arquitectónicas, dificultades de comunicación, etc. Si  hubiera discapacitados es muy importante las referencias a cómo se ven tratados por la sociedad, los medios de comunicación y el cine en particular.

 

b. Es imprescindible ver una película completa, presentada en su contexto temático y cinematográfico.

 

c. Establecer un debate.

1. Sobre el tema de la película, argumento, personajes principales, papel que juegan, relaciones entre ellos, trato social, si están en grupo o individualmente, si su papel es normalizado o marginado, etc.

2. Sobre el entorno de los que participan en el grupo. ¿qué relación hay entre la historia tratada en la película y el entorno social, familiar, administrativo, etc. de los participantes? Hacer ver que todos somos carentes de algo.

 

d. ¿Qué se puede hacer?

En el ámbito personal, en el de la familia, en el del trabajo de cada uno. Si es un colegio, tal vez un mural, periódico de aula, cómic, representación teatral, con el fin de crear conciencia sobre algún aspecto ligado  al trato con y hacia los que posen alguna carencia. Si son personas mayores, tal vez un manifiesto, declaración de intenciones, plan de acción en el trabajo, etc.

 

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Yo soy Sam. I am Sam

 

Presento esta película pues la considero importante, no tanto como elemento cinematográfico de calidad -aunque es aceptable- sino por ser la película que mejor refleja hasta el momento el mundo «normalizado» de los discapacitados, que trabajan, se reúnen y se divierten sin perder su identidad. En ese sentido la considero un salto cualitativo para los que trabajamos en estos temas.

 

EEUU. 2001. 132 min. Color

Dirección: Jessie Nelson.

Guión: Kristine Johnson & Jessie Nelson.

Música: John Powell.

Fotografía: Elliot Davis.

Intérpretes: Sean Penn (Sam Dawson), Michelle Pfeiffer (Rita Harrison), Laura Dern (Randy Carpenter), Dakota Famming (Lucy Diamond Dawson), Dianne Wiest (Annie), Joseph Rosenberg (Joe), Brad Allan Silverman (Brad), Richard Schiff (Turner), Stanley DeSantis (Robert), Loretta Devine (Margaret Calgrove).

Sinopsis: Sam (Sean Penn) es un discapacitado mental -síndrome de Down, algo de autismo- con la inteligencia de un niño de siete años que vive feliz junto a su hija, Lucy (Dakota Fanning), ya que su mujer lo ha abandonado . Todo el tiempo que le deja libre su trabajo en una cafetería lo ocupa en educarla, tarea para la que cuenta con la ayuda de la madura Annie (Dianne Wiest), su vecina y amiga, que siempre tiene a su lado para darle muchos y buenos consejos. La vida transcurre con tranquilidad pero Lucy ya ha cumplido siete años y empieza a ser más lista que su padre. Las autoridades piensan que su padre puede frenar su crecimiento intelectual y deciden que estará mejor con unos padres adoptivos que la puedan educar en un ambiente tradicional. Pero Sam no se rendirá y buscará la ayuda de un abogado. La escogida al azar será Rita Harrison (Michelle Pfeiffer), una letrada de un prestigioso bufete con honorarios inalcanzables que decidirá ayudarlo de forma altruista. Volcada totalmente en su trabajo ha triunfado en el terreno profesional pero su vida personal va a la deriva. Su matrimonio hace aguas y su hijo para el que no tiene tiempo, se siente solo. Los dos lucharán y se ayudarán mutuamente para recuperar a los que más aman.

Para el desarrollo de todo el proyecto el equipo contó con la colaboración de L. A. Goal, una organización ubicada en Los Angeles dedicada a ayudar a los adultos con discapacidades de desarrollo, organización que además aportó dos de los actores que intervienen en el film: Joseph Rosenberg y Brad Allan Silverman.

La banda sonora

Toda la película está enmarcada por una banda sonora construida a base de canciones de los Beatles, grupo al que constantemente hace referencia el protagonista para  explicar  las cosas. Las guionistas (la misma directora Nelson junto a Kristine Johnson) visitaron varias organizaciones de discapacitados para reforzar el guión y encontraron que la gran mayoría de sus alumnos dijeron que sus músicos favoritos eran los Beatles y con ellos relacionaban los acontecimientos de sus vidas.  Lucy, la hija de Sam, se llama así por un tema de los Beatles. Y muchos de los mejores momentos visuales de la película tienen como fondo natural las fabulosas canciones del grupo interpretadas por artistas contemporáneos.

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Planta 4ª

España. 2003. 100 min. Color

Director: Antonio Mercero

Guión: Albert Espinosa, Antonio Mercero

Música: Manuel Villalta

Fotografía: Raúl Pérez Cubero

Montaje: José Maria Biurrun

 Intérpretes: Juan José Ballesta (Miguel Angel), Gorka Moreno (Dani), Luis Ángel Priego (Izan), Alejandro Zafra (Jorge), Monti Castiñeiras (Dr. Marcos), Marco Martínez (Francis), Marcos Cedillo (Pepino), Maite Jáuregui (Gloria), Luis Barberia (Alfredo), Miguel Foronda (Dr. Gallego), Elvira Lindo (Enfermera Díaz), Diana Palazón (Enfermera Esther), Arturo Querejeta (Padre de Jorge), Marisol Membrillo (Madre de Jorge), José Ramón Argoitia (Abuelo de Jorge)

 Sinopsis: Un grupo de jóvenes vive la adolescencia en la planta 4ª de un hospital. Son enefermos de cáncer, algunos de ellos con miembros amputados y una serie de operaciones en su joven historia. El hospital es su hogar -en el que se mueven con excesiva libertad para el gusto de algunos médicos, y los otros internos su familia. Miguel Ángel es el cabeza del grupo, Jorge acaba de llegar y espera con temor el resultado de las pruebas y Dani vivirá su primera historia de amor. Juntos reirán, sufrirán y vivirán la etapa más difícil de sus vidas.

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Me llaman radio. Radio.

 

EEUU. 2003. 109 min.

 

Dirección: Mike Tollin.

Guión: Mike Rich.

Interpretes: Ed Harris (Harold Jones), Cuba Gooding Jr. (Radio), Alfre Woodward (Directora Daniels), Debra Winger (Linda), S. Epatha Merkerson (Maggie), Chris Mulkey (Frank), Sarah Drew (Mary Helen), Riley Smith (Johnny), Patrick Breen (Tucker), Bill Roberson (Del).

 

Sinopsis: Es un cuento dramático inspirado en los sucesos reales basados en la relación entre un entrenador de fútbol de instituto y Radio (Cuba Gooding Jr.), a quien su madre describe como «igual a todo el mundo, sólo un poquito más lento que la mayoría», y como su relación cambia totalmente las clasistas actitudes de un pequeño pueblo de Carolina del Sur. Apodado ‘Radio’ por su famosa colección de radios y su amor por la música, empuja su carrito arriba y abajo de las calles. Él no habla con nadie y es raro que alguien se dirija a él, hasta que un día, el entrenador Harold Jones (Ed Harris), uno de los hombres más respetados del pueblo, y entrenador del popular equipo de fútbol del instituto, se hace amigo suyo. Poco a poco, el entrenador Jones se gana la confianza de Radio y abre un nuevo mundo ante él. Le invita a ayudar en los entrenamientos y durante los partidos, y a sentarse durante sus clases en la escuela, a pesar de las desavenencias iniciales con la directora Daniels (Alfre Woodward).

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©Enrique Martínez-Salanova Sánchez